
CUARTA CINTA: DONDE LA EXPLICACION DEL SIMULTANEO CRECIMIENTO DE LOS "7 DRAGONES ASIATICOS" Y DEL NUMERO DE POBRES EN EL MUNDO NOS LLEVA AL ENGANCHE DEL "PROBLEMA VASCO" CON EL CAPITALISMO HISTORICO
El crecimiento de los "7 dragones" es un ejemplo
típico del funcionamiento desigual de la economía-mundo
capitalista
Lo que yo te digo es que no podía -por definición-
enriquecerlos. Porque ese crecimiento económico ha sido
experimentado precisamente dentro del Modo de Producción
Capitalista. Y -por definición- tenía que ser un
crecimiento económico desigual, que enriqueciera
a una minoría y empobreciera a una aplastante mayoría.
Enriquecimiento de una minoría explotadora de su propio
pueblo hasta el punto de que los explotadores, como ya te he explicado
antes, han hecho crecer algunos conglomerados de empresas hasta
el nivel de compañías multinacionales. Por ejemplo
en Corea del Sur, que cuenta ya en 1992 con 4 de las 100 mayores
empresas industriales del mundo (Samsung, Daewoo, Ssangyong y
Sunkyong).
Ahora bien, eso es lo que yo te digo, aunque te lo diga
basándome sólidamente en la experiencia de lo que
ha sido históricamente el capitalismo. La cuestión
no consiste en que yo lo diga. La cuestión es: ¿ha
pasado lo que yo digo?.
Los datos de que disponemos parecen demostrar claramente que sí.
Empecemos por Tailandia. Casi todos los analistas y observadores
afirman que la cólera popular, que estalló violentamente
en la capital en mayo de 1992, fue tan intensa precisamente porque
la evidencia del crecimiento económico de Tailandia se
une a la similar evidencia del estancamiento de las condiciones
de vida de gran parte de la población e incluso de la degradación
de esas condiciones para significativos sectores de la misma,
La capital, Bangkok, se ha convertido en una monstruosa aglomeración
metropolitana. En 1951 tenía un millón doscientos
mil habitantes, saltó a dos millones y cuarto en 1964,
rozaba los seis millones en 1985 y en la actualidad puede estar
más cerca de los ocho que de los siete millones de habitantes.
Pero esa concentración de la población, que plantea
gravísimos problemas (el de la circulación por ejemplo
es allí ya insoluble), ha ido acompañada de una
aún mayor concentración económica. Los tailandeses
no residentes en la capital protestan por el hecho de que allí
se concentre casi la mitad del Producto Interior Bruto (el 48%)
para sólo el 15% de la población del país.
Naturalmente (capitalistamente habría que decir) la desigualdad se produce también dentro de la capital. La quinta parte de sus habitantes, más de un millón y medio de personas, viven en chabolas
Tenemos también datos de que empeoró la situación
de los más pobres en el conjunto de la población.
En 1975-76 el 10% más pobre de los tailandeses aún
ingresaba el 2,4% del PIB. Tras diez años de crecimiento
económico, en 1986, el pedazo de la tarta que cortaba el
10% más de los habitantes había bajado a ser sólo
el 1,8%.
En Hong-Kong los salarios obreros están estancados desde
1982 mientras que el crecimiento económico ha permitido
un aumento del 64% para los salarios de los trabajadores "de
cuello blanco" (los técnicos y administrativos). En
1980 el 20% más rico de la población acaparó
casi la mitad (el 47%) del total de los ingresos de todas las
familias dejando que el 80% restante tuviera que repartirse la
otra mitad (el 53%). En Singapur les ganaban en desigualdad: en
1982-1983 el 20% más rico acaparaba el 48,9% del total
de los ingresos familiares. En Indonesia el 20% más rico
trincaba en 1987 el 41,3% de los ingresos familiares y el régimen
dictatorial de Suharto era perfectamente consciente de que las
fuertes desigualdades estaban generando disturbios y desórdenes
y convirtiéndose en el principal riesgo del régimen.
¿Lo ves?. La trampa del argumento del crecimiento económico
de los "siete dragones" como prueba de la bondad del
capitalismo es, en definitiva, la misma trampa de ese mismo argumento
referido al capitalismo en general. Es la trampa que se desmonta
con la pregunta ¿CRECIMIENTO COMO Y PARA QUIEN?. Que
tiene la doble respuesta de crecimiento a costa de la superexplotación
y el sufrimiento de los trabajadores para el enriquecimiento de
una minoría. En el caso de los "siete dragones",
enriquecimiento para las multinacionales y para la minoría
de explotadores y "tiburones" especuladores locales
con la guinda de los corruptos y bestiales militares y policías
que son imprescindibles para mantener el orden y la resignación
entre los explotados.
Te juro que hay pocas cosas que me provoquen tan violentas arcadas
de asco y tanta indignación como leer las repugnantes y
embusteras alabanzas que los periodistas españoles enhebran
en sus reportajes a "la laboriosidad y la disciplina de
los trabajadores de los 7 dragones", a que "la
zanahoria por sí sola hace innecesario el bastón
porque cuando se les pregunta por su jornada laboral ellos dicen
'no quiero ser pobre'". O a que "la falta
de seguridad social se suple porque el ahorro es una de las virtudes
más arraigadas en Asia" y a que "los
salarios bajos, el énfasis en el trabajo duro y la política
autoritaria son tradiciones en Corea del Sur, Taiwan y
Singapur".
¿Recuerdas que hace un rato vimos que durante el período
1965-1990 el campeón mundial en porcentaje de crecimiento
económico había sido Botswana, que había
relegado al segundo puesto a Corea del Sur en el subperíodo
de 1980-1990 y a Singapur al tercero y a Corea del Sur al cuarto
en el subperíodo de 1965-1980?. Pues ese dato se convierte
en una trampa embustera si se maneja aislado. Si no se
completa con los datos que advierten de que las tres cuartas partes
de su población activa se dedican a la agricultura en un
país desértico, que en 1985-1986 el ochenta por
ciento de la población tuvo que arreglárselas
con sólo el 41% de los ingresos familiares totales porque
el 20% más rico se trincó el otro 59%. Que en los
años ochenta (en esos en los que la tasa de crecimiento
económico anual fué récord mundial con el
11,3%) sólo la ayuda alimentaria de la FAO salvó
a los agricultores de la hambruna a que les condenaba la sequía.
Que el 60% de los ingresos del Estado y el 40% de su Producto
Interior Bruto provienen de lo que la multinacional de los diamantes
(De Beers) le entrega a cambio de explotar sus riquezas y que,
naturalmente (capitalistamente) la clase dominante y sus acólitos
drenan esa limosna recibida a cambio de actuar de lacayos y guardas
jurados para la multinacional. Y otras limosnas similares por
el cobre, el níquel, la sosa o el carbón o por construir
bases militares secretas para los Estados Unidos. (Así
es como el 20% dominante de la población se apropia del
59% de los ingresos totales).
Eso es lo que de verdad significan en el SUR, en el Tercer Mundo, las tasas altas de crecimiento económico, los récords que son impúdicamente jaleados por el Banco Mundial, por los coros de prensa cantores de alabanzas al capitalismo y por los descerebrados profesores e "intelectuales" arrepentidos hoy de haberse llamado alguna vez -aunque nunca lo fueran- marxistas.
Escúchame bien ahora. Porque vamos a ir hasta el hueso.
Vamos a apurar el análisis. Vamos a hacer una suposición
absurda, irreal, imposible. Vamos a suponer que, al revés
de como hemos visto que ha sucedido, el crecimiento económico
de los "siete dragones" se hubiera producido sin
superexplotación de los trabajadores, sin jornadas
agotadoras de trabajo, sin necesidad de bestiales represiones
militares y policíacas que aplastaran resistencias u oposiciones
obreras, sin dictaduras, sin necesidad -por ejemplo-
de convertir a Tailandia en un gigantesco burdel en el que puede
haber millones de infectados de SIDA, con un sistema eficiente
y suficiente de seguridad social, con un sistema fiscal
que impidiera la concentración de la riqueza en unas pocas
manos y realizara una redistribución mediante los mecanismos
del "Estado de Bienestar". Es decir, vamos a suponer
que el crecimiento económico de los siete dragones NO ha
producido, como sin embargo nos consta que sí ha hecho,
más pobres en su seno. Que NO ha añadido al número
de pobres en el planeta otro grupo creado por él.
Ya te das cuenta, después de todo lo que hemos estado repasando
sobre los "siete dragones", de hasta qué punto
es irreal, imposible y absurda esa suposición. Pero vamos
a hacerla. Dala por hecha. Y date cuenta ahora de que, aún
en ese imposible supuesto, el evidente crecimiento económico
de los siete dragones NO HA DISMINUIDO EL NUMERO DE POBRES DEL
PLANETA. No ha detenido el implacable cumplimiento de la tesis
de Marx de que el capitalismo produce la depauperación
absoluta.
Fíjate bien: el Banco Mundial contabiliza 43 países
de ingreso bajo (PNB per cápita de 610 dólares o
menos en 1990) y 54 países de ingreso mediano (PNB per
cápita de 611 a 7.619 dólares en 1990), es decir
97 países de ingreso bajo o mediano. Pues bien, el Informe
sobre el Desarrollo Mundial 1992 del Banco Mundial reconoce
(página 283) que:
"Aproximadamente 60 países de ingreso bajo y mediano
han experimentado un descenso del PNB per cápita real en
precios constantes en el decenio de 1980."
Es decir que, a la vez que los "siete dragones" aumentaban
su PNB per cápita con la velocidad que antes hemos visto,
en 60 de los 97 paises más pobres del planeta el PNB
per cápita disminuía.
Debo advertirte que el Banco Mundial publica en su informe nada
menos que trescientas cinco columnas de datos diferentes en los
treinta y tres cuadros estadísticos de indicadores del
desarrollo mundial. Pero que, de forma sin duda "habilidosa",
NO HA PODIDO dedicar ninguna de esas trescientas cinco columnas
a presentar el dato de la tasa media de crecimiento real anual
del PNB per cápita para el período 1980-1990. Sí
publica esa tasa para el período 1965-1990 que ciertamente
engloba al subperíodo 1980-1990. Pero que enmascara su
caída por el generalizado aumento en el subperíodo
más largo de 1965-1980.
Esa omisión es tanto más peculiar cuanto que el
Banco Mundial sí que dedica una columna a presentar para
ese subperíodo 1980-1990 la tasa media de crecimiento real
anual del PIB. Pero del PIB global. En la que hay hasta
9 de esos países con tasas negativas, con disminución.
El truco está en que al no presentar el PIB (o el PNB)
per cápita se disimula que crecimientos reales del
PIB global pueden enmascarar empobrecimientos reales de la población,
disminuciones del PIB per cápita producidas al haber
aumentado más la población de lo que lo ha hecho
el PIB global.
De forma que el Banco Mundial sí nos dice (en una frase
perdida en el interior de una "nota técnica"
al cuadro, de esas que sólo leen los especialistas) que
ha habido 60 países con disminución real de su PNB
per cápita en los años ochenta pero no nos deja
enterarnos por su informe ni por sus cuadros de cuáles
han sido ni de cuántas personas viven en ellos. ¿Son
listos y habilidosos o no lo son?.
Dá igual. Incluso a esos listos se les escapa un cuadro
en la página 34 en el que se informa de que en ese período
de 1980-1990 hubo tres conjuntos de países (Oriente Medio
y Norte de Africa, Africa al Sur del Sahara y América Latina
y el Caribe) con tasa anual media negativa de crecimiento
del ingreso per cápita real. Es decir, un conjunto de 1.185
millones de personas que padeció una disminución
real de su ingreso per cápita, un empobrecimiento.
Aún hay más. Porque el Banco Mundial se ve obligado
a confesar paladinamente en el texto de su informe que:
"más de una quinta parte de la humanidad sobrevive
todavía en medio de una pobreza terrible"
y que, en lo que púdicamente el Banco llama países
en desarrollo pero que son en realidad -salvo casos excéntricos-
los países pobres, con bajos o medianos ingresos:
"El número de personas pobres ha aumentado casi
a la par de la tasa de crecimiento de la población a lo
largo del período indicado, de una cifra algo superior
a 1.000 millones en 1985 a más de 1.100 millones en 1990".
Y eso pese a que es evidente que el número de pobres contabilizados
resulta escandalosamente disminuido por la muy restrictiva definición
del umbral de pobreza que hace el Banco Mundial: un ingreso per
cápita anual de 370 dólares en paridad del poder
adquisitivo del dólar de 1985 que en precios de 1990 sería
de 420 dólares.
¿Te das cuenta?. En definitiva, el crecimiento económico
de los "siete dragones" ha sido incapaz de impedir el
aumento del número de pobres en el planeta. Incluso
en el supuesto irreal (absurdo y contradicho por las pruebas de
que disponemos) de que hubiera enriquecido a todos sus habitantes
sin empobrecer a ninguno de ellos.
Quiere ello decir que el crecimiento económico evidente
de los siete dragones NO INVALIDA la tesis de la depauperación
absoluta generada por el capitalismo. Sólo es un ejemplo
de que en la economía-mundo capitalista hay zonas que pueden
crecer y mejorar sus posiciones precisamente cuando se produce
una crisis mundial.
Esa, la del funcionamiento desigual, la del crecimiento desigual,
el hecho de que haya países que bajan y se empobrecen para
que otros suban y crezcan, es precisamente una constante del
capitalismo histórico.
Una constante cuyo conocimiento nos resulta fundamental a tí
y a mí. ¿Por qué?. Pues porque precisamente
el mal llamado problema vasco actual (que en
realidad es el PROBLEMA ESPAÑOL que estamos padeciendo)
tiene su origen en una desesperada, insensata y fracasada maniobra
de los españoles para resolver su descenso y decadencia
en la jerarquía de países de la economía-mundo
capitalista.
Esa característica del capitalismo histórico es
también la razón de que tú y yo, para explicarnos
lo que nos está pasando y lo que le está pasando
al Sur de Euskal Herria tengamos que concentrarnos en repasar
sólo una pequeña parte de los miles y miles de años
de historia vasca. Precisamente los últimos 160 años
de lucha de clases en el Sur de Euskal Herria.
Pero antes de entrar en ese asunto, tan vital para nosotros los
vascos, voy a darte un último argumento que invalida el
pretendido valor ejemplar del crecimiento de los "siete dragones"
como "prueba" de los benéficos efectos del capitalismo.
Ese argumento consiste en presentar un caso, el de la China Roja,
como muestra de que una formación social que se desconectó
voluntariamente de la economía capitalista mundial, que
aplicó otra ley del valor para fijar las relaciones
del trabajo del campo y de las ciudades, ha realizado un fantástico
avance.